Coronavirus, el rey de nuestras vidas

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coronavirus sobre paisaje Sevilla capital

Ver la vida pasar desde el balcón (quien lo tiene) y vivir casi las 24 horas entre cuatro paredes. Esta es la nueva ley impuesta por el coronavirus en un mundo donde nuestros soldados son los sanitarios y nuestras defensas, tres elementos claves: distancia social, higiene y mascarilla. Probablemente tengamos que seguir viviendo con estas medidas de prevención, al menos hasta que haya una vacuna. Mientras, nos sigue intrigando tanto el presente como el futuro acerca del actual rey de nuestras vidas. 

¿Ha llegado la enfermedad de la COVID-19 para darnos una lección por estar destruyendo el planeta? ¿Quién tiene el poder? ¿Cambiaremos nuestra manera de comportarnos con la naturaleza e incluso con los demás? ¿Sabremos adaptarnos a la nueva normalidad que se avecina irremediablemente? El tiempo responderá a estas cuestiones que han salido a escena en la mayor crisis vírica de la historia. Ahora, nos queda mantener la esperanza de que todo saldrá bien. 

Convivir con el coronavirus

Un día más es uno menos en esta guerra sin precedentes y sobre la que estamos escribiendo una historia que jamás había sido contada. El estado de alarma que nos mantiene en confinamiento desde el 14 de marzo está siendo la única fórmula para detener la propagación del virus. Porque éste se mueve de manera veloz e imparable, de persona en persona y de contagio en contagio. Solo estar encerrados en casa evita que miles y miles de españoles acaben colapsando el sistema sanitario nacional. Este es el primero de los objetivos que se quiere conseguir. 

Después, la etapa que vendrá será bastante más compleja, porque habrá que aprender a convivir con el coronavirus. Eso será una vez pasados unos tres meses, tras haber estado en periodo de cuarentena obligada por un patógeno invisible. Poco a poco se ha ido adueñando de nuestras vidas, impidiéndonos salir a tocarnos, abrazarnos y compartir unos momentos de compañía física que pasarán a formar parte del pasado. Igualmente, ha paralizado la economía con el turismo, sobre todo, muy afectado.

Tenemos la responsabilidad 

Todos y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad particular para que esta situación sea cada vez mejor. No se trata de ser obediente a unas normas establecidas por el gobierno, sino de colaborar en la lucha común frente a la pandemia. Se trata de ser solidarios los unos con los otros, evitando así que vuelva a reactivarse la cadena de contagios. Saquemos a las calles lo mejor que tiene el ser humano -la solidaridad- para vencer al nuevo rey de nuestras vidas, un coronavirus que está cambiando la forma de relacionarnos. Ahora, desde la distancia, seguro que valoramos mucho más todo aquello que antes veíamos como normal. Sigamos creyendo y confiando en el triunfo.